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¿Dónde quieres estar el resto de tu vida ?

Tú eliges.

 

       ¿Qué nos caracteriza? ¿Qué ven nuestros clientes, nuestros empleados, nuestros colegas, nuestros amigos cuando nos miran?

       ¿Hasta qué punto nos movemos al ritmo y en la dirección en la que evoluciona el mundo o nos hemos quedado parados o avanzamos  en un sentido que puede llevarnos a la desaparición como empresarios o profesionales?

        Los dinosaurios representan perfectamente el paradigma de animales muy poderosos que no supieron adaptarse a los cambios. Por eso desaparecieron. Quizá los cambios, fueron muy rápidos, quizá ellos fueron muy lentos, lo que sí está claro es que desaparecieron, ¿Quién lo hubiera dicho en su época de esplendor?

          Todos los imperios, todas las civilizaciones pasan por varias etapas hasta que llega una decadencia donde nadie quiere renunciar a sus privilegios, donde lo importante se relega a un segundo lugar, para atender a cosas innecesarias y muy costosas,  aunque saben que esa forma de entender la vida les llevará a la ruina.

          Darwin, el maestro de la evolución, ya nos advertía: No son los más fuertes de una especie quienes sobreviven, ni los más inteligentes, sino los más sensibles al cambio”

 

       En Utopía Leonardo procuramos reflexionar sobre este aspecto a través de la creación de la figura de los EMPRESAURIOS y los EMPRESARIOS UTOPÍA; las frases que caracterizan a uno u a otro nos pueden decir qué futuro nos espera. Podemos incluso intentar preguntar en nuestro entorno dónde nos ven ellos, para que la visión se alimente también de las personas que nos rodean.

 

Tú eliges

 

 
     

Empresarios Utopía
 
         
  Alguien que vive en los métodos arcaicos, en claro peligro de extinción.  

Una persona que se preocupa de renacer cada día, de reinventarse continuamente

 
  Alguien que cree que el futuro será igual que el pasado.  

Alguien que sabe que las cosas están en continuo cambio.

 
  No es capaz de ver los signos evidentes que la nueva sociedad envía.  

Procura conocer, dentro de sus posibilidades, lo “nuevo”.

 
 

Piensa que las nuevas tecnologías ya no van con él.

 

Hace mucho que ha comprendido que las nuevas tecnologías no son una elección, son él único camino.

 
  Cree que el Marketing es una tontería.  

Sabe que sin descubrir las necesidades de los clientes desaparecerá.

 
 

Casi siempre habla de dinero.

 

Se centra en conocer los medios que conducen a obtener resultados.

 
 

Es responsable de todos sus éxitos y de ninguno de sus fracasos.

 

Se siente responsable de lo que le ocurre y por eso se preocupa por mejorar.

 
 

Continuamente critica a la competencia, el mercado, los trabajadores…

 

Es eminentemente autocrítico.

 
 

Cree que todo el mundo en su empresa tiene que mejorar menos él.

 

Sabe que si no comienza mejorando él difícilmente querrán mejorar los demás.

 
 

Cree que la formación es una pérdida de tiempo.

 

Sabe que sin formación es imposible el avance.

 
 

Contrata formación, la más barata posible, para el resto de la gente de su empresa, pero nunca se forma.

 

Sabe que a mayor grado de responsabilidad mayor necesidad de formación de calidad se tiene.

 
 

Hace las cosas así porque “siempre se hicieron así”.

 

Estudia los métodos de éxito del pasado, pero innova con otros continuamente.

 
 

Cree que el secreto para ganar dinero es comprar barato y vender caro.

 

Sabe que el secreto de obtener buenos resultados es aportar valor añadido a lo que ofrece a sus clientes.

 
 

Sólo le importa el beneficio inmediato.

 

Sabe que la vida es muy larga y cree que el beneficio a corto plazo no debe comprometer la situación a medio y largo plazo.

 
 

Piensa que el compromiso ambiental es una cosa de cuatro ecologistas fanáticos.

 

Asume que el equilibrio ambiental es algo que debemos construir entre todos.

 
 

No hay nadie que sepa más que él de su negocio.

 

Toda ayuda es poca, todas las ideas suman, prefiere evitar errores que otros ya descubrieron.

 
 

Cree saber perfectamente lo que quieren los clientes.

 

Intenta descubrir cada día cuales son los deseos y necesidades de sus clientes para poder satisfacerlos.

 
 

“Hacer lo que yo digo pero no lo que yo hago”.

 

El ejemplo es la mejor forma de persuasión.

 
         

 

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