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¿Qué hay en la mente de un empresario?

          

Hasta hace muy pocos años lo único que se le pedía a un hombre para poderse llamar legítimamente jefe, era ser propietario de un negocio y pagar las nóminas a fin de mes. Poco a poco todo esto se fue cuestionando y cada vez se le exige más cosas para ganarse el respeto de sus empleados. Lo más curioso, y hasta cierto punto trágico, es que entre una situación y otra no ha mediado una preparación para afrontar la nueva realidad.

            Cuanto más se tarde en cambiar por dentro, más alto es el precio a pagar, más intensa la sensación de desconcierto, y más próximo al fracaso se encuentra.

            La preparación y la educación en todas las áreas en las que se mueve un empresario en los tiempos cambiantes donde vivimos, no garantiza el éxito, la falta de ello, casi asegura lo contrario.

 

¿CUÁNDO ES DEMASIADO TARDE?

            Esta es una pregunta crucial. A veces hemos oído lo siguiente:

Cuando pudimos hacerlo, creíamos que no era necesario y ahora que ya reconocemos que es necesario, quizá sea demasiado tarde

            Éxitos pasados no garantizan éxitos futuros. Ser consciente de los signos de cambio en nuestro entorno cuando aún tenemos margen, nos dará una posición de ventaja frente a la competencia.

            ¿Por qué no anticiparnos siendo líderes de la transformación de nuestra empresa antes de que el mercado nos imponga medidas más severas?

 

 

 

Un empresario no debe ser un especialista en ninguna de estas áreas, pero sí debe poder moverse con soltura en cualquiera de ellas.

Cuanto más pequeña sea la empresa mayor será la necesidad, dado que le será proporcionalmente mucho más costoso contratar la intervención de un técnico y debe competir en un mercado donde concurren empresas más grandes, con más recursos, que se pueden permitir contar con especialistas en sus plantillas.

     
     
 
 
     
 
     
 
     
 
   
     
     
     
 
     
     
     
     
     

 

   
     
     
     
     
     
     
     
     
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