Valores

 

 

  

El deseo de mejora continua como forma de entender el trabajo.

   Todo el mundo, por bien que ejecute las tareas que le corresponden, es susceptible de mejorar lo que hace, ya sea en eficacia o en eficiencia.

 

Nuestra propia conducta debe ser ejemplo de  compromiso con la excelencia empresarial.

   No hay mejor medio de provocar el liderazgo que con el ejemplo propio. Dado que nuestra labor es eminentemente tractora de la cultura y el desarrollo empresarial, cada una de nuestras acciones deben servir como referente de la excelencia.

 

La proactividad ante los cambios. Hasta el punto de convertirnos en continuos agentes del cambio.

   Ya no cabe preguntarse qué cosas van a cambiar. Todo está sometido a continuos y profundos cambios. Por lo que no esperaremos a que el cambio nos empuje a andar sino que tratamos de anticiparnos a los cambios. Nosotros debemos elegir la respuesta a estos tiempos, no esperar a que la necesidad nos lo imponga.

 

La honestidad en la comunicación.

   Las relaciones duraderas se asientan en la lealtad y la sinceridad. En ningún caso hay que generar falsas expectativas, ni desarrollar conductas o mensajes ambiguos que terminen confundiendo ni a los que formen parte de la organización, ni a los clientes, ni a los stakeholders.

 

La búsqueda de conocimiento continua.

   Aprender no es un lujo, es una necesidad. Nos caracteriza la búsqueda de las fuentes de conocimiento allí donde las haya. En la sociedad de la información en que vivimos es crucial aprovechar las oportunidades que se nos brindan. Para poder compartir conocimiento hay que estar continuamente adquiriéndolo.

 

El deseo de compartir todo lo que se aprenda y se juzgue útil.

    Compartir es una de las formas más sencillas de crecer, como persona y como profesional. La intensa labor de búsqueda de conocimiento, de puesta en práctica de todo lo hallado, de mejora en esos campos carece de sentido si no es para ser compartido por todos aquellos que quieran encontrar cosas semejantes. En contra de la idea de exclusividad, nosotros desarrollamos nuestra actividad dentro de la idea de sinergia, de alianza estratégica.

 

El propósito de integrar las ventajas de las grandes culturas empresariales mundiales haciéndolas cercanas, comprensibles y aplicables.

    Nunca el mundo fue tan pequeño y cercano. Las posibilidades de conocimiento sobre culturas antes inaccesibles es ahora sencillo. Entendemos que hay que integrar las virtudes de las tres grandes culturas empresariales mundiales: La europea, la americana y la asiática. Las tres han aportado y aportan enfoques brillantes y complementarios que, para el que lo sepa aprovechar, suponen trampolines de subida en la realización de sus trabajos. Del mismo modo, apegarse a una sola de ellas supondría abrazar al mismo tiempo también los defectos que frenan su avance. Curiosamente son las virtudes de las otras las que ayudan a superar los frenos referidos de las otras.

 

El concepto de nuestro trabajo como el desarrollo de una vocación.

   Todas las personas que formamos esta organización entendemos que procurar la mejora profesional del mundo empresarial es una actividad a la que dedicaríamos nuestros esfuerzos de forma vocacional, no como un medio de vida, sino como una forma de entender la vida.

 

La visión de nuestros clientes como verdaderos aliados y corresponsables de su éxito.

   Sólo el éxito de los clientes justifica la realización de la tarea de ayudarles en su camino. No se trata únicamente de propiciar una reflexión sobre la mejora, sino de conseguir que se materialice y de ella se derive el éxito empresarial. La mejora sin el éxito carece de sentido.

 

El compromiso de sensibilización medioambiental en el entorno empresarial.

   Habida cuenta del gran número de empresarios y trabajadores con el que vamos a interactuar asumimos el reto de servir de motor de sensibilización medioambiental. Todavía estamos a tiempo de invertir el proceso de degradación de nuestro planeta y se debe procurar desde todos los ámbitos. El campo empresarial probablemente sea de los más cruciales.

 

El alejamiento de todo tipo de dogmatismos.

   Los procesos de mejora resultan mucho menos eficaces cuando se acaban circunscribiendo a un pensamiento único, a la adhesión a alguna teoría con desprecio del resto. La apertura de mente debe presidir la forma de investigar y trabajar. Nada es inmutable. Por supuesto nos mantenemos alejados de cualquier posicionamiento político, algo que se excede con creces de nuestra Misión.

  Ser respetuoso con los demás, mostrar consideración por las opiniones expresadas con el resto, es una forma de entender las relaciones a largo plazo desde un plano sano alejado de dependencias e imposiciones gratuitas.

 

La determinación de convertirnos en una fuente de oportunidades para profesionales que quieran progresar.

    Debemos convertirnos en una alternativa para todos aquellos profesionales que estén encuadrados dentro de organizaciones y que quieran progresar y hacer progresar a su entorno. Ser una vía sencilla y fácil de acceder al conocimiento y las herramientas para poder hacerlo.

 

La innovación es la fuente constante de futuro para una organización.

   Innovar es la forma de comenzar cualquier trabajo. No queremos circunscribirnos a los caminos ya trazados. Aprender de lo bueno y útil que hay a disposición de la sociedad e ir constantemente más allá. La creatividad y la experimentación son virtudes de los emprendedores, y a ellas hay que dedicar un apartado configurador de nuestra conducta.

 

Utilizar la comunicación como agente dinamizador y de resolución de conflictos.

   Una de las características que actualmente definen a nuestra sociedad es la tensión existente en muchas de las relaciones interpersonales, a lo que no es ajeno el mundo laboral. Por eso debemos desarrollar todos los mecanismos y fomentar los hábitos de comunicación para contribuir a minimizar la generación e impacto de los conflictos.

 

Promover el trabajo en equipo, cooperando con los demás para alcanzar una meta común.

 

   No por tópico es menos importante, que el trabajo en equipo es una de las más poderosas herramientas de multiplicación de resultados. El trabajo en equipo supone la asunción de los principios y valores que vertebran una sociedad o un conjunto de personas encuadradas dentro de una organización. Si siempre, a lo largo de la historia, este valor fue cuna de resultados brillantes, nunca como ahora se hace más imprescindible.

 

El equilibrio entre la vida personal y profesional es un bien imprescindible.

   Ningún desequilibrio es positivo y menos que cualquiera el que supone el sacrificio de unos ámbitos de la persona en función de otros. Ni la destrucción de la vida personal por mor del desarrollo de su trabajo. Ni el sometimiento del funcionamiento de una empresa a prioridades personales o familiares sin justificación, que acaban provocando problemas, las más de las veces, irresolubles.

 

El tiempo es un bien muy preciado y extraordinariamente escaso.

   Esta afirmación es tan válida para cuando hablamos del tiempo propio como del ajeno. Todo esto unido a tres conceptos conectados con ello:

 

    Calidad del tiempo. Lo realmente definitivo es la manera del empleo del tiempo, no la cantidad de horas que se dedica a una tarea.

 

   Desperdicio. La vida es un hecho fugaz que merece la pena vivirse de forma intensa. Perder el tiempo es absurdo. Aprender a distribuirlo de una forma equilibrada es uno de los mayores factores del éxito.

 

    Selección. Nunca podremos hacer todo lo que hubiéramos querido, leer todos los libros que nos hubiera gustado, viajar a todos los lugares que deseamos, conocer a todas las personas que habitan nuestros entornos. Por eso es crucial saber seleccionar y no dejar que el azar decida por nosotros.

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